
Creo que ya pasó de moda echarle la culpa al saco de papas que estoy cargando todos los días. Tambien hacerme de habladurías, de lo que soy y que no puedo cambiar, de lo que eres, que me encanta, que es tan bueno que no puedo llevármelo.
No somos nada, pero permaneces conmigo. Y yo contigo.
Aún así, sé que no te puedo dar lo que cualquier otra niña te podría dar. Te imagino negando con la cabeza, con la cara iluminada por la luz de tu pantalla.
Pero es verdad. Y tú tambien lo sabes.
A veces es demasiado, y te lo he gritado. Gritarte por telefono, para no llorarte cuando te vea. Gritarte por telefono, como me abruma y desespera tantas ridiculeces, cosas simples, que se me salen de las manos.
Por telefono, para colgar y estacionar el coche en una terrasería, una o dos esquinas antes de casa de mi mamá, para poder llorar a gusto.
Tallarme los ojos, sonarme los mocos, y llegar a casa de mi madre con una sonrisa.
Te mereces lo mejor. Y me encantaría poder mantenerte siempre para mi. Siempre. Que estes a una distancia solamente de estirar el brazo.
Pero no va a pasar eso.
Por que me enseñaron que las cosas tienen que ser así, hacer las cosas bien. Las niñas con lazo, faldas largas, piernas cruzadas y siempre listas. Los domingos en la tarde al cine y a cenar, llegar temprano. Que te invite a comer con mi papá, que se rían.
Ver una película en la sala de la casa, y apenas tocarnos los brazos mientras nos agarramos de la mano. Que me lleves, que me traigas, que me pagues, y esperar un buen regalo el día de mi cumpleaños, una bolsa con las letras LV en dorado.
Hacer las cosas así. Bien. Si es que a eso se le llama.
Yo no sé hacer las cosas bien. Llevar toda mi vida en un sube y baja de emociones, de sentimiento, de pensamientos, de caracteres y estilos, me pone mal.
Me irrita tantas cosas simples, me hace lloran estupideces como el que no me sonrían cuando me ven, que no me saluden.
Vivir dividida entre maneras de pensar y maneras de ver la vida me saca de la casilla que yo soy.
No duermo.
Vivir dividida entre lo que debe de ser, entre lo que debo yo de ser para mantenerte pegado a mi. Me han dicho tantas cosas de lo que hay que hacer y de lo que no.
Las vanalidades de la noche me conquistan. Me dejo llevar por querer la perfección.
No creerte.
Y mientras te desapareces. Y mi cuarto es tan amplio. Tanto que se hace aún más...y las paredes se separan, y lejos de sentirme en casa me siento durmiendo en la nada, en el vacío. Y te desapareces.
Se escapan unas lagrimas, y pienso en tus brazos, quererme hundir ahí. Mantenerme tan cerca que ni siquiera pueda moverme.
Me hundo en la almohada.
Que ridículo.
No voy a llorar....
No voy a llorar...
En la misma cama donde estuviste tu...No voy a llorar.
Me encantó, o me llegó, no sé bien.
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